Hemos terminado los cellos, suenan estupérrimos, y hoy le daremos a acústicas, dobro, xilófono y alguna percusión.
Ayer fue un día potente, sobre todo para Shehrezade, Carlos y Manolo. David y yo nos fuimos con nuestros catarros sinusíticos a currar para el jefe repartiendo caramelos a la puerta de los colegios (no penséis mal, son unas octavillas de los cursos de esquí de su club), Brian estuvo por la mañana, con un corte de pelo espectacular, más guapo que nunca, y Pedro se unió por la tarde (ah, el amor...).
Al final del día se produjeron unos efectos poltergeist con las pistas de la grabación, con pianos y bajos y baterías saltando de una canción a otra y apareciendo en los lugares más insospechados. Parece que ya está resuelto, pero resultaron unos momentos ciertamente extraños (aunque como siempre, motivo de risas a raudales).
¡Ah! También se pasó Escri a saludar y recoger un par de sus cacharros. Gracias, tronquito.
Al final del día, y como habíamos sido taaaan buenos, nos regalamos una cenita en un alemán que hay cerca del estudio: bacalao ajoarriero, salmorejo, provolone, fritura de cazón y el mejor revuelto de setas que hemos probado en mucho tiempo (las hipótesis apuntan a setas en conserva, los huevos como los hace Arguiñano, que no quedan ni tan pasados ni tan fritos, y un toquecito de pimentón, aparte de ajo y cebolla picados muy finos. Mmm....). Luego los jefes (esto es, Carlos y Manolo) se pidieron otro revuelto y unas croquetas caseras. Pedro y David creo que probaron algo, Shehrezade y yo estábamos ya hinchados...
Más, hoy mismo.
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Como sabéis, ha sido producido y grabado por Brian Hunt en agosto en Pamplona y por Carlos Santos en diciembre en Sadman, Madrid.